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viernes, 18 de mayo de 2012

Paralelismo

Es la semejanza que existe entre varias oraciones o versos; se produce una correspondencia casi exacta en su estructura sintáctica.
Dicho de otra forma, es la repetición de las mismas estructuras oracionales con alguna pequeña variación.

...La tierra más verde de huertos,
la tierra más rubia de mies,
la tierra más roja de viñas...
                                                                  (Gabriela Mistral)

...A ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar;
a él, como hijo de condes,
unos pasos más atrás...
                                              (Romance del Conde Olinos)

Anáfora y Epífora

Consisten, también, en la repetición de una palabra. Veamos los casos:


ANÁFORA

La repetición de la palabra (o palabras) sucede, sólo, al principio de cada verso.

...Mientras las ondas de la luz al beso palpitaban encendidas;
mientras el sol las desgarradas nubes del fuego y oro vista;
mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera
¡habrá poesía!
                                                      (Gustavo Adolfo Bécquer)


EPÍFORA

La repetición de la palabra (o palabras) sucede, en este caso, al finalizar los versos.

...No digáis que la muerte huele a nada,
que la ausencia de amor huele a nada,
que la ausencia del aire, de la sombra, huelen a nada...
                                                          (Vicente Aleixandre)

Anadiplosis y Epanadiplosis

Son figuras literarias de repetición, en la que el elemento que se repite es una palabra. Veamos los casos:


ANADIPLOSIS

(O conduplicación). La palabra con la que se termina una frase o verso, se repite de nuevo al comenzar la siguiente frase o verso.
Cuando se usa de forma continuada en varios versos se denomina concatenación.

...Oye, no temas, 
y a mi ninfa dile
dile que muero...    
                                               (Esteban M. de Villegas)

...Mal te perdonarán a ti las horas,
las horas que limando están los días,
los días que royendo están los años...
                                                (Luis de Góngora)

EPANADIPLOSIS

(También epanalepsis, ciclo o redición). La palabra con la que empieza una frase o verso se repite al finalizarlo; es decir, se repite tanto al comenzar, como al acabar el verso.

...Verde que te quiero, verde...
                                                        (Federico García Lorca)

...Zarza es tu mano si la tiento, zarza,
ola tu cuerpo si lo alcanzo, ola...
                                                  (Miguel Hernández)

sábado, 14 de abril de 2012

ALITERACIÓN

Esta figura retórica consiste en el efecto sonoro producido por la repetición consecutiva de un mismo fonema, o de fonemas similares, ya sean vocálicos o consonánticos, en una oración o un verso. 
Dicho de otra manera, es la repetición de unos sonidos similares dentro de la misma estructura oracional.

EJEMPLOS:


- Mi mamá me mima 
                               (popular)


- En el silencio sólo se escuchaba
  el susurro de las abejas que sonaban 
                               ("Égloga III", Garcilaso de la Vega)


- El ala aleve del leve abanico 
                               ("Era un aire suave", Rubén Darío)




En los trabalenguas también se recurre frecuentemente a la aliteración, repitiendo palabras o sonidos:


- Cuca, cuca, cucaracha. Cuca, cuca, ¿dónde vas? Voy buscando a Nico, Nico, a mi amigo Nicolás. Cuca, cuca, cucaracha, en mi casa no entrarás, porque pasas mucho tiempo entre mucha suciedad.



jueves, 8 de marzo de 2012

¿Qué son las Figuras Literarias?


     En el lenguaje literario las palabras son un fin en sí mismas, el autor selecciona el lenguaje para enriquecer la capacidad léxica de una lengua.
     Se entiende por "figura" en su acepción más amplia, cualquier tipo de recurso o manipulación del lenguaje con fines retóricos, usadas ampliamente en  la literatura, y actualmente se aprecia con mayor énfasis en la publicidad.
     Entonces, las figuras literarias (llamadas también figuras de retórica o recursos literarios) son  recursos del lenguaje literario utilizados por el escritor para dar más belleza y una mejor expresión a sus palabras; es decir, el  escritor usa estos recursos para dar mayor expresividad a sus sentimientos y emociones íntimas, a su mundo interior; aunque no hay que olvidar que también podemos encontrar dichas figuras en el lenguaje coloquial: 
            - metáforas:  Estudia como un león.
            - hipérboles: Es más pesado que una vaca en brazos.
          - expresiones irónicas:  ¡Pero qué simpático es este niño!
     Otra definición dice que las figuras retóricas o recursos estilísticos de la lengua literaria consisten en una desviación del uso normal del lenguaje con el fin de conseguir un efecto embellecedor: reiteración o repetición de elementos, intensificación, embellecimiento del mensaje, etc.

domingo, 4 de marzo de 2012

La literatura...


¿Qué es la literatura?
Puede considerarse a la literatura no tanto como una cualidad o un conjunto de cualidades inherentes que quedan de manifiesto en cierto tipo de obras, sino como las diferentes formas en que la gente se relaciona con lo escrito. No hay absolutamente nada que constituya la esencia misma de la literatura. Este término se refiere al papel que desempeña un texto en un contexto social, a lo que lo relaciona con su entorno y a lo que lo diferencia de él, a su comportamiento, a los fines a los que se puede destinar y a las actividades humanas que lo rodean.

Los géneros literarios.
·    Lírica.
Es el género literario en el que el escritor expresa sus sentimientos. El verso suele ser el medio expresivo más utilizado.

  EL GALLO DESPERTADOR
Kikirikí,
estoy aquí,
decía el gallo
Colibrí.
El gallo Colibrí
era pelirrojo,
y era su traje
de hernoso plumaje.
Kikirikí.
Levántate campesino,
que ya está el sol
de camino.
—Kikirikí.
Levántate labrador,
despierta con alegría,
que viene el día.
—Kikiriki.
Niños del pueblo
despertad con el ole,
que os esperan en el «cole».
El pueblo no necesita reloj,
le vale el gallo despertador.
Gloria Fuertes


·    Narrativa.
Género literario en el que escritor cuenta hechos que suceden. El medio expresivo que más se utiliza es la prosa.

Instrucciones para dar cuerda a un reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj. 

Julio Cortázar, Cuentos Completos 1996.


·    Dramática.
Es el género literario en el que se representa la realidad a través de unos personajes que cuentan los que hacen o piensan a través del diálogo.

El hombre de las mil puertas
Acto único
Personajes:
Lalo Chamba
Desconocido
Sobre la oscuridad escénica se dibujan los relieves de una mesa de diseñador, un perchero, una pizarra con bocetos pintados con tiza de colores, un maniquí de alta costura, un piano. Equipaje sin cerrar: un baúl y maletas repletas de ropa. Lalo Chamba, abstraído en su mecedora blanca, saborea una copa de Jerez y en sus párpados hay aleteos de somnolencia. Algo después el timbre de la puerta lo saca de su sopor, pestañea y observa al público.

Lalo Chamba: Ustedes habrán oído hablar de mí, de Lalo Chamba ¿Les suena, eh? (Pausa.) La colección de otoño que se exhibirá en Venecia está a la puerta. (Se oye de nuevo el timbre, aunque él sigue bebiendo a sorbos su Jerez.) En la ciudad de los canales se reunirán las top models planetarias (Colma su pipa de tabaco.) Mi sueño era revolucionar esa pasarela con mi propuesta de colores fríos. Mi mente sólo pensaba en la colección de otoño que exhibiría en Venecia (Timbre musical.) Pero estoy seco, ¡Dios! Quería barrer con mi repertorio de faldas cortas, con vuelo, plisadas, y estoy vacío, sin chispa.
(Se oye de nuevo el timbre de la puerta. Bebe, y en ese momento bajo una luz cenital surge un individuo con mirada de murciélago, huesudo, trajeado de gris y tocado con un bombín.)
Desconocido: Mi dedo se fatigó de apretar el timbre y...
Lalo Chamba: ¿Quién es usted?
Desconocido: (Ofreciendo una tarjeta color rojo.) Diplomado en puertas, señor.
Lalo Chamba: ¿Diplomado en qué?
Desconocido: Experto en ofrecer puertas
Lalo Chamba: ¿En ofrecer qué?
(El diseñador enciende su cachimba con gesto calmado mientras avanza hacia el proscenio.)
Lalo Chamba: Naturalmente le informé que en mi estudio no faltaba ninguna. Además, ¿cómo se atrevía a importunarme? ¿Y para qué diablos quería yo una nueva puerta?
Desconocido: Hoy más que nunca se necesitan puertas, de veras, no arrugue el ceño, ¿o acaso cree haberlas franqueado todas?
Lalo Chamba: (Volviéndose.) ¿Cómo sabe que arrugo el? ¿Y porqué le dejó entrar el portero de la finca?
Desconocido: Muy fácil. Le vendí una puerta.
Lalo Chamba: ¿Qué puerta?
Desconocido: La que permitía el acceso a usted.